Nueva Catedral de Sal de Zipaquirá, de Roswell Garavito Pearl

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Nueva Catedral de Sal de Zipaquirá, de Roswell Garavito Pearl

La catedral de sal de Zipaquirá, consagrada a Nuestra Señora del Rosario, es uno de los santuarios católicos más famosos de Colombia. La catedral de sal es un lugar de culto único en su género, excavada a 180 metros de profundidad en el interior de una mina de sal a 48 kilómetros de Bogotá, en el departamento de Cundinamarca.

La catedral de sal de Zipaquirá ostenta desde 2007 el título de la primera de las siete maravillas de Colombia por su increíble adaptación a la geología del lugar, incrustada en el cerro del Zipa a 2.652 metros de altitud. La Catedral de Sal de Zipaquirá ofrece múltiples puntos de interés como el Vía Crucis, el Medallón de la Creación y los espejos de salmuera, producto de la gran concentración de sal.

Proyecto de la segunda catedral

En Zipaquirá se extrae sal desde la época precolombina, y la mina donde se ubica la catedral se explota desde 1801. El trabajo de los mineros de sal resulta muy duro y peligroso, y en la década de 1930 excavaron altares improvisados para orar por su seguridad antes de iniciar su jornada laboral.

El economista y abogado colombiano Luis Ángel Arango concibe en 1950 el proyecto de construir una capilla que complemente los altares de los mineros. La nueva catedral de sal de Zipaquirá es una obra moderna que sustituye a la citada catedral de los 50, que tuvo que clausurarse por la inestabilidad estructural.

La excavación de la nueva catedral se inicia en 1961, y se inaugura en 1995. El proyecto de finalización de la catedral lo diseñan y ejecutan dos bogotanos: el arquitecto Roswell Garavito Pearl, y el ingeniero Jorge Enrique Castelblanco Reyes como director técnico.

La segunda catedral de sal de Zipaquirá ocupa una superficie de diez hectáreas, y tiene capacidad para 10.000 visitantes. Se construye 58 metros por debajo de la primera tras excavar más de 250.000 toneladas de sal. Las perforaciones se realizan con dinamita en unas zonas, y los mineros con los martillos en el resto de la obra.

El sistema constructivo de la mina se basa en sobreguías perpendiculares, que son los ejes principales que arman las cámaras de toda la mina. El equipo de construcción se adapta a las condiciones extremas de la mina y extrae toneladas de roca para ensanchar la sobreguías o túneles de ventilación.

Simbolismo de la catedral de la sal

Roswell Garavito Pearl se gradúa en la Universidad de América, en Bogotá, hace más de 20 años. Aunque no se define como católico ferviente, pose una profunda espiritualidad que trata de plasmar en el proyecto de forma esencial, sin recurrir al arte figurativo. Por ejemplo: las cuatro columnas de sal de 8 metros de diámetro que sostienen el coro simbolizan a los cuatro evangelistas.

El nivel superior de la catedral de sal de Zipaquirá consta de un túnel de 400 metros de longitud y 13 de altura. Garavito plantea en el túnel 14 cuevas que albergan 14 estaciones del viacrucis, que representan los pasos de Cristo cargando la cruz hasta el Calvario. Cada una diferente, cuentan con capillas y reclinatorios para invitar a los peregrinos a detenerse y orar o meditar.

Cada estación tiene un simbolismo específico. En una de ellas, por ejemplo, se realiza una alegoría a un grafiti urbano con la frase INRI (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM) grabada en la roca. El grafiti se fragmenta con trazos que simbolizan los latigazos que recibe Cristo por parte de los romanos. La estación 7, en la que Jesús cae a tierra por segunda vez, el simbolismo radica en una cruz que se desploma de la línea visual del horizonte del observador y se hunde en el lecho de roca y lo fractura.

La última cueva, en el nivel inferior, es la misma catedral. La distribución es la de una iglesia católica típica, con tres naves, coro, y la entrada por un nártex. La nave también tiene cúpula, de 8 metros de diámetro y a 11 metros de altura, símbolo de la unión entre el Cielo y la tierra.

En la nave del Nacimiento se ubica un símbolo de una cascada de sal. La nave de la Vida alberga el altar mayor con una cruz de piedra de 16 metros, iluminada desde abajo.

La concesión al arte figurativo la constituye el traslado e incorporación en la nueva catedral de las esculturas de la antigua, como homenaje a quienes trabajaron en ella. Los pasillos y salas se iluminan con luces de colores que generan un ambiente especial, al que contribuye la temperatura fija de 14 grados durante todo el año.

Según palabras de Roswell Garavito Pearl, la catedral de sal de Zipaquirá representa un homenaje a los mineros, como artífices “del trabajo físico de materialización de los trazos del papel a la realidad”.