Arquitectura bioclimática y vegetación integrada en los edificios

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Arquitectura bioclimática y vegetación integrada en los edificios

La arquitectura bioclimática se basa en la explotación de las características del área de construcción: se incorporan al diseño arquitectónico el sol, el agua, la tierra, la vegetación, la topografía y la geología del suelo. El conjunto de elementos interactúan entre sí y aprovechan las oportunidades que ofrece la ubicación geográfica de los edificios.

Equilibrio de elementos de la arquitectura bioclimática en México

El objetivo central de la arquitectura bioclimática es el ahorro energético mediante el uso de fuentes renovables. Pero la reducción de la huella de carbono de una vivienda no es un objetivo válido, si no se tiene en cuenta la calidad de vida a sus habitantes.

Un proyecto de construcción bioclimática se fundamenta, en gran medida, en el confort higrotérmico, que es una temperatura agradable para la persona, en la que el cuerpo no necesita recurrir a mecanismos termorreguladores: es decir, que la persona que usa el edificio se siente a gusto en el interior y no necesita recurrir a la climatización.

Los parámetros del proyecto, como la orientación geográfica y la distribución de las habitaciones internas, buscan un equilibrio para que el edificio resulte luminoso, pero no muy caluroso. En invierno, una casa bioclimática favorece la exposición a la luz solar para calentar los espacios interiores, mientras que en verano potencia la ventilación interna natural del edificio.

El éxito del diseño de una arquitectura bioclimática reside en el equilibrio de 3 factores:

  • Aprovechamiento de las características del lugar: máxima explotación de la luz solar, ventilación natural y uso del subsuelo para un posible sótano.
  • Las especificaciones del edificio: la naturaleza de las paredes, el piso y el techo, las características del aislamiento, la elección de materiales y accesorios.
  • Las opciones técnicas: soluciones de calefacción y ventilación, intercambiadores de calor, chimenea térmica, etc.

Diferencias entre arquitectura bioclimática y casa pasiva

Aunque ambas tendencias arquitectónicas coinciden en cuanto al cuidado medioambiental y la reducción de la huella de carbono, también difieren en aspectos sustanciales.

  • El enfoque arquitectónico clásico “Passive House” tiene como objetivo aislar el edificio del entorno externo. Se centra en el componente tecnológico de la construcción: instalación de modernos y eficientes sistemas de climatización, y aplicación en la envolvente del edificio de los últimos avances en técnicas y materiales constructivos.
  • El diseño de la arquitectura bioclimática implica de forma directa del medio ambiente: ventilación, iluminación y calefacción natural. Los objetivos de la arquitectura bioclimática son prácticamente los mismos que en una casa pasiva, pero el contexto bioclimático determina cada elección del diseño: el proyecto se adapta a lo que impone el entorno.

¿Por qué elegir la arquitectura bioclimática?

Desde el punto de vista práctico, la arquitectura bioclimática destaca por la reducción de costos de mantenimiento de los edificios. En cuanto al impacto ambiental y socioeconómico, destacan los siguientes beneficios:

Beneficios ambientales de la arquitectura bioclimática

  • Respeto ecológico, porque se explotan de forma pasiva fuentes naturales de energía.
  • Reducción del desperdicio de agua mediante la reutilización de aguas blancas y meteóricas para descarga de inodoros y para el riego.
  • Mejora de la calidad del aire interior gracias a un diseño que permite la ventilación natural.

Beneficios sociales de la arquitectura bioclimática

  • Mayor calidad de vida de las personas a través de soluciones de bajo impacto ambiental. Se busca que el edificio se integre en el entorno y se adapte con respeto al paisaje existente y, en general, que la arquitectura fluya con las costumbres de las gentes de la zona.
  • Edificios confortables donde vivir o trabajar. La arquitectura bioclimática busca que las personas disfruten de edificios con un ambiente con un adecuado confort acústico, lumínico e higrotérmico.

Beneficios económicos de la arquitectura bioclimática

  • Reducción de la factura energética de las familias y de la contaminación del CO2 producida por la calefacción, la iluminación y el aire acondicionado.
  • Impulso a la economía verde en términos de empleo, porque genera demanda de puestos de trabajo en las empresas del sector.

Fachadas verdes y jardines verticales

Las soluciones de arquitectura bioclimática demuestran sus virtudes, y la necesidad de su implantación, en los entornos urbanos. Mientras que la ONU recomienda 14 m² de área verde por habitante, existen grandes metrópolis, como Ciudad de México, que ofrecen solo 3,7 m².

Para que el verde se imponga al gris del hormigón en las ciudades, destaca el trabajo del paisajista mexicano Fernando Ortiz Monasterio, diseñador de más de 300 jardines verticales, huertos urbanos y esculturas vegetales.

Las aportaciones de una fachada verde en un entorno urbano son múltiples:

  • Reduce el calor ambiental y humidifica el entorno inmediato del edificio. Humidifican y purifican el ambiente.
  • Las plantas absorben radiación solar e incrementan la eficiencia del aislamiento térmico del edificio.
  • Mejora el aislamiento acústico.
  • Contribuye a purificar el aire de partículas contaminantes en suspensión.
  • Algunos diseños constituyen auténticas obras de arte vivientes. La belleza y el contacto con una pequeña porción de naturaleza contribuyen a mejorar el bienestar psicológico de las personas.

Naturalización en estructuras de construcción

¿Es posible la naturalización en estructuras de construcción preexistentes? Cuando no se puede plantear desde cero una construcción bioclimática, se pueden adaptar soluciones verdes para las estructuras existentes. Con un adecuado planteamiento, los jardines y huertos verticales se incorporan a cualquier tipología de edificio, de uso público y privado, o en espacios al aire libre, o cerrados.

En la obra de Fernando Ortiz destaca la utilización de avances tecnológicos, como el uso de la tela como sustrato para las plantas, sistemas de riego por microaspersión y los bastidores estructurales separados de la fachada. Mediante el entramado de bastidores, la cubierta vegetal no se planta sobre la fachada y las instalaciones no afecten a la estabilidad de la envolvente.

La vegetación en las construcciones bioclimáticas debe ser, preferiblemente, autóctona: su mantenimiento resulta más eficiente, y queda asegurada su adaptación al clima de la zona. Una especie vegetal empleada para una cubierta verde que, por las condiciones de la ciudad, necesite un consumo desmesurado de agua y energía para su mantenimiento, no se encuadra dentro del enfoque bioclimático de la arquitectura, porque falta el criterio de sostenibilidad energética.

Respecto a los huertos urbanos, destacan los cultivos hidropónicos sin necesidad de tierra, y recubrimientos plásticos para preservar las plantas del smog. El mismo recubrimiento constituyen un invernadero que acelera el crecimiento y hace innecesario el uso de productos fitosanitarios.

La vegetación integrada en los edificios preexistentes, o las cubiertas y fachadas verdes planteadas desde el plano, constituyen elementos fundamentales en la Smart City del futuro, así como en la vuelta a la naturaleza de los grandes núcleos urbanos de la actualidad